Niram Artrevista de arte y espacio cultural |
|
|
|
Archivo Niram ArtEL TRAMPANTOJO DEL OCIO por YANA KLOTCHKOV KUZNETSOVA
June 01, 2009
Así,
este gigantesco recinto creado expresamente para recrear la naturaleza, como es
el caso de los zoos generalizados en prácticamente todas las ciudades de
Europa, en la anterior serie “Stand - by”, Evangelista expone al descubierto su
reverso, su aspecto más siniestro: la permanente presencia artificial del ser
humano mediante estructuras que se adaptaban a la topografía del terreno,
convirtiéndose aquí lo natural en la ficción. En estas recreaciones
estructurales hay una obvia pretensión por conseguir la imitación o recreación
del hábitat natural mediante ciertos elementos que asociamos como
características del ambiente original, lo que demuestra al mismo tiempo hasta
qué punto el ser humano está condicionado por la visión estereotipada que ha
generado previamente sobre los elementos de su entorno. Así mismo, esta
pretensión casi barroca de apariencia es quebrada en el momento que estos
“contenedores del ocio” incorporan una
serie de estructuras artificiales de marcado carácter geométrico creando así
espacios “fotografiables”, como si ya desde un principio hubieran sido
dispuestos pensando en una relación iconográfica con el espectador. Evangelista
nos muestra una percepción dual inherente a la concepción humana del espacio:
por una parte, sus intenciones de imitación, tramposa creación que intenta
recrear con la mayor similitud posible un entorno “salvaje”, trampantojo
intencionado, casi barroco, que juega con la cultura visual del espectador; por
otra, la búsqueda de los elementos básicos de la realidad, depurados hasta
formas geométricas desnudas, realizadas con materiales imperecederos, casi
atemporales, en donde los protagonistas de estas escenografías deben
desenvolverse. De esta forma, recurrido
al trampantojo o bien a las estructuras de hormigón, el animal siempre queda
descontextualizado, fuera de su ámbito, chocando paradójicamente con el
objetivo inicial. Esta paradoja se plasma con crueldad mediante la captura de
una realidad dinámica a través de una imagen inmóvil, presentando la apariencia
artificial de la escena, casi mortal, en el intento de captar esa rigidez y
estatismo hierático que presenta a los animales a modo de los que encontramos
disecados en los Museos de Ciencias Naturales. En ellos, Evangelista capta cómo
los protagonistas de estas escenografías artificiales parecen adquirir de forma
involuntaria un patetismo casi cómico al atribuírsele capacidades intelectuales
de reflexión que los desvincula de su voracidad y violencia inherentes,
atribuyéndoles características “humanas” al condicionar completamente su
existencia a las limitaciones y prejuicios definidos en su entorno espacial.
Evangelista realiza un giro muy elocuente que remite a otra visión en las fotografías ya que no crea
una interpretación, sino que preserva la visión en sí misma. Así, las escenas
aquí fotografiadas tienen un evidente carácter didáctico, en donde no se narran
historias, aunque se transmite un relato que está presente en la escena misma,
y no en la fotografía en sí. En este sentido, podemos observar en ésta serie
fotográfica aquello que el ser humano ha seleccionado y comprimido de la
naturaleza que le rodea, convirtiéndose así en juez y verdugo de su propio
juego de selección natural darwinista, revelando el egoísmo que muestra el
origen del hombre para que vea a quién ha vencido, y cómo ha sometido a la
naturaleza para acceder a la cultura, la civilización y el “progreso”. Se pone
en evidencia de forma vehemente cómo se impone una estructura al mudo para
relacionarse con él, generándose en consecuencia una lucha prácticamente
dialéctica y constante entre lo que evoluciona y lo que debe mantenerse. Aún
así, surge una pregunta que merece una rápida respuesta: ¿qué hay en estas
fotografías que las diferencian de las realizadas por turistas o espectadores
cotidianos?: tienen esencia, ven más allá de lo evidente, buscando una nueva
visión de una realidad concreta. Evangelista nos propone reivindicar la
autenticidad al mostrar la falsedad y la trampa ilusionista, en la que es
necesario exagerar la apariencia de la realidad para hacer brotar la ficción.
Para ello, el artista concede mucha importancia al tiempo de exposición, al
encuadre, las luces, y el color, con el propósito de objetivizar la apariencia
de la realidad (las estructuras, los animales, la pretendida naturaleza…),
convirtiendo la verdad de la imagen en la falsedad de todo lo que representa,
recurriendo para ello a un detallismo hiperrealista. Así, Evangelista nos
trasmite su interés por la apariencia de la vida y concretamente de los
espacios en donde ésta se desarrolla
revelándolo en la serie
“Selección Natural”. Ignacio Evangelista, que reside en la actualidad en Madrid, su obra se puede ver en la Galería Utopía Parkway (C/ Agusto Figueroa, 5, 28004. Madrid. ESPAÑA). Licenciado en Psicología. En sus series fotográficas se muestra la relación, en ocasiones contradictoria, entre lo natural y lo artificial, entre lo animado y lo inanimado. Aunque las diferentes series pueden ser formalmente muy distintas entre sí, subyace siempre un tema común en todas ellas, relacionado con la huella de lo humano .Sus principales trabajos son: "Los Pasos Perdidos" (2000): imágenes de pueblos deshabitados; "Imitaciones" (2001): retratos de muñecos de apariencia humana; "Stand By" (2005): imágenes de estaciones de esquí fuera de temporada; "Selección Natural" (2008): imágenes de modernos parques zoológicos de diversas ciudades europeas. Todas ellas han sido expuestas en diversas muestras tanto individuales como colectivas. |
| Defeses Fine Arts PR Agency 2008 | |